CABALLOS » Las bestias más formidables y majestuosas de la granja

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Los caballos son mamíferos grandes que pertenecen a la amplia familia de los équidos, y se conocen por el nombre científico de Equus Ferus Caballus, unas bestias majestuosas de cuello alargado, porte esbelto y patas musculosas.

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De hecho es debido a su excepcional fuerza y resistencia que desde siempre el hombre los la mantenido a su lado, en ocasiones con fines deportivos o utilizándolos como medio de transporte, pero realmente gran parte de su población es amaestrada para realizar labores pesadas como animales domésticos de las granjas.

Características de los caballos: animales fornidos y esbeltos

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A pesar de que existen distintos tipos de caballos clasificados según su anatomía y capacidad para desempeñarse en diversas funciones, son solo aquellos que constituyen las razas más grandes, los que los humanos destinan a trabajos de campo.

Dichas clases de équidos se denominan “de tiro” o “pesados”, y aunque los especímenes más pequeños pesan unos 380 kilogramos, éstos alcanzan incluso 1 tonelada.

Ciertamente representan funciones importantes entre los animales domésticos que viven en la granja, gracias al poderoso nivel de tracción que les brindan sus fuertes patas.

Además de su figura esbelta y fornida, los caballos cuentan con caras y cuellos largos, orejas erguidas, así como extensas crestas y colas de pelo.

Otro aspecto general, es que según la especie pueden medir entre 140 y 185 centímetros de alto, y además poseen pezuñas.

Cuando son jóvenes se les llama potrancas y potrillos, pero al crecer se denominan como yeguas o caballos, dependiendo de su género.

Hábitat de los caballos salvajes y ejemplares en cautiverio

La familia de los équidos está conformada por poco más de 80 razas de caballos en todo el planeta, pero los que viven en su hábitat natural, actualmente ocupan praderas, sabanas, desiertos o bosques, de los cuales, la mayor población está en el continente asiático y el africano.

En contraposición, las bestias que integran al grupo de esta clase de animales domesticados, son criados por las personas en tierras de pastos bajos.

Normalmente viven basándose en un sistema jerárquico bien organizado, pues son muy sociables y casi siempre los lidera una yegua.

En cautiverio se les proporciona refugio dentro de los establos, junto a otros animales domésticos de la granja, pero también se les brinda cierta libertad.

Cuidados básicos de los ejemplares domésticos

Los caballos que han sido domesticados para vivir en las granjas, ameritan de un espacio cómodo donde ejercitarse y otro en el que puedan descansar.

Asimismo, es imprescindible contar con las visitas de algún veterinario que les proporcione todas las vacunas necesarias periódicamente, evitando así, los parásitos que causan enfermedades.

Igualmente, es extrictamente necesario que el especialista en animales verifique el estado de la dentadura de los caballos, y los revise a nivel general como mínimo un par de veces en un lapso de 12 meses.

Un rasgo adicional de suma relevancia, es que no todos los especímenes están adaptados para galopar, por ende se sugiere hacer lo propio solo con équidos de razas expertas en las carreras, de lo contrario la criatura podría cansarse y morir.

Alimentación del caballo en el establo: un proceso de cuidado

Si bien es cierto que el caballo es un animal de alimentación herbívora, el cual, al vivir en estado silvestre consume pasto, la hierba de los prados, las mazorcas de maíz con las que se encuentra al igual que frutas y verduras, el ejemplar que vive en cautiverio necesita suplir todas esas vitaminas y calorías de manera equilibrada.

Para ello se le suministra alimentos especiales distribuídos en tiendas de animales, granjas y criaderos, los cuales contienen las proteínas, sodio y potasio que ameritan.

Entre tantos productos de origen vegetal que también se le puede dar al caballo, resaltan el salvado de trigo, maíz, avena, cebada y alfalfa.

De igual manera ingieren frutas como melones, aguacates y las manzanas, aunque el calabacín, las zanahorias y las remolachas son otros rubros de su agrado.

Reproducción de los caballos: acto con ciertas limitaciones

Si bien los caballos son animales de reproducción vivípara y fecundación interna, aquellos domesticados necesitan ayuda de un “mamporrero” para poder copular con las hembras.

En este sentido, el encargado de que el acto sexual entre los dos equinos se lleve con éxito, debe dirigir el miembro del macho hacia el órgano de la hembra.

La época reproductiva inicia en primavera, pero para poder aparear a los ejemplares, deben haber alcanzado su madurez sexual, alrededor de 4 años de edad.

A partir de allí empieza el período de gestación que finaliza después de transcurrir los siguientes once meses, naciendo así, solo una cría.

Depredadores rápidos para presas veloces

Los caballos de por sí son criaturas veloces, por ello los depredadores que los acechan deben ser igual o más rápidos, como los felinos.

En cautiverio no son presas de otros animales porque los protege el hombre, pero en estado salvaje sufren ataques de linces, coyotes o lobos.