BETTA » Un colorido pez conocido como el luchador de Siam

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Aunque el pez betta es bien conocido por su agresivo comportamiento contra los demás miembros de su mismo género y especie, también se ha convertido en uno de los animales domésticos preferidos para adornar las peceras de muchos hogares, ya que tanto sus vistosos colores como su elegante figura, le brindan un toque ornamental a cualquier lugar.

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Sin embargo, antes de tenerlo como mascota es necesario aprender cuáles son los cuidados necesarios para el bienestar de este ejemplar acuático que, de igual manera, se popularizó bajo el nombre del “luchador de Siam”.

Características del pez betta: un ser vistoso pero territorial

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Este pez de agua dulce, denominado científicamente como Betta Splendens, puede llegar a medir hasta 6 centímetros y medio de longitud.

Las características más llamativas de este espécimen, son sus aletas en forma de velo, rasgo que resalta más en el macho que en la hembra.

Ahora bien, este tipo de animal acuático y doméstico, es mucho más aractivo que sus parientes en libertad, puesto que luce vivos colores metalizados con tonos azules, rojos o verdes.

Mientras tanto, el ejemplar silvestre ostenta aletas menos largas y cuenta con pigmentos más opacos, los cuales pueden ser incluso grises o marrones.

Otro aspecto interesante del betta, es la cualidad que tiene para respirar fuera del agua durante cortos períodos de tiempo.

Su inteligencia también es una característica a destacar, pues cuando se cría como un pez doméstico puede recordar a su dueño y realizar algunos trucos.

Hábitat: pequeños charcos del sureste asiático

La impresionante capacidad que posee el pez betta para tomar aire directamente de la superficie, le permite establecerse en un hábitat de escasos niveles de agua, como pequeños charcos, arrozales o llanuras cálidas con reducidos estanques naturales.

Es oriundo de la región sureste del continente asiático. Siendo precisos, se distribuye específicamente en países como Malasia, Tailandia y Camboya.

Vale destacar que el betta es capaz de soportar los reptitivos cambios climáticos propios de su hábitat, donde ocurren constantes períodos de sequias e inundaciones.

Esto lo consigue gracias a su habilidad de respirar fuera del agua, particularidad que le hace posible sobrevivir aunque solamente esté bajo el húmedo fango.

Acuarios y cuidados: espacios adecuados para el pez betta

A pesar de su extraordinaria cualidad para sobrevivir en casi cualquier tipo de bioma con agua dulce en estado silvestre, la vida como animal doméstico de compañía en pequeños acuarios les permite perdurar mucho más.

No obstante, es necesario mantener ciertos cuidados importantes, como cambiar el agua regularmente y mantenerla a una temperatura de 24 a 27°.

En cuanto al PH, debe ubicarse entre 6,5 y 7,5. Además tenemos que procurar reemplazar aproximadamente un tercio del vital líquico cada 4 días.

Los elementos ornamentales del acuario se tienen que lavar con agua caliente y nunca usando jabón o desinfectante, porque podemos afectar la salud del pez.

Si solo se trata de un betta, el tanque más adecuado es uno de 20 litros, pero si deseamos tener varios peces domésticos será imprescindible uno de al menos 50 litros. Debido a la conducta de este vertebrado acuático, lo ideal es contar con mínimo 3 hembras y un compañero, pero nunca varios machos, en ese caso es mejor criarlos por separado.

Una alimentación completa y necesaria

El pez betta es un animal de alimentación omnívora, y es necesario ofrecerle una nutrición completa para proporcionarle un desarrollo saludable.

Normalmente la base de su comida son gránulos producidos a partir de corazones vacunos e hígado, los cuales podemos conseguir en tiendas de mascotas.

También es importante darle alimentos vivos, ya sean gusanos de grindal o avena, así como larvas y artemia, esto le hará lucir mucho mejor.

Los vegetales le ayudan a solucionar las comunes obstruciones intestinales de su especie, y aunque no les gusta mucho, podemos cocinar guisantes, quitarles la piel y triturarlos para que los acepte.

Reproducción del pez betta: crías al cuidado de su padre

El macho es el responsable de cortejar a la hembra empleando sus vistosas aletas y danzando alrededor, para luego iniciar un proceso de reproducción ovíparo.

Cuando ella lo acepta, inmediatamente cambia a un color más oscuro. Posteriormente el macho hace un nido de burbujas en la superficie, donde la lleva y presiona su abdomen para que desove.

Luego fecunda los huevos que van cayendo al fondo del tanque y los traslada a las burbujas de arriba. Solo demoran un día en eclosionar.

El macho es quien cuida a las crías durante sus primeros 5 días de vida, permitiendo que naden bajo el nido de burbujas y alejando incluso a la hembra.

Depredadores y riesgos para los peces betta

Ciertamente los colores de los peces betta no solo los hacen atractivos para fines ornamentales. En estado salvaje pueden llegar a ser el centro de atención de muchos depredadores como los tritones, aves y salamandras. En cautiverio su principal riesgo es convertirse en la presa de algún gato doméstico.